martes, 13 de octubre de 2015

Carta abierta: Construyendo una Alianza por la Vida y la Libertad




Esta carta va dirigida al público general en apoyo a los líderes indígenas presentes en la Mesa 18 este pasado 10 y 11 de Octubre en Tiquipaya, Bolivia y como apoyo a los pueblos indígenas de todo el país que están siendo avasallados en sus territorios, como también en defensa de activistas, técnicos, profesionales, líderes de movimientos en áreas urbanas y demás ciudadanos presentes en la Mesa 18 quienes hacen grandes sacrificios personales en su lucha por proteger y preservar la naturaleza, la vida y la libertad en Bolivia.
Va dirigido a todos los pueblos indígenas y ciudadanos/as bolivianos/as y del mundo interesados en aportar de manera concreta, consciente y sana a la defensa de la preservación del medio ambiente, la justicia social y la construcción en y desde Bolivia y Sudamérica a un modelo de desarrollo verdaderamente holístico, ético, justo, sano y sostenible basado en el respeto a la ley, a la democracia, la justicia, la paz y el orden social, a la naturaleza y a las personas y a las colectividades, tanto humanos como demás seres sensibles.[i][i]
En las próximas semanas, mientras muchos bolivianos sinceros y otros atosigados de mentiras se preparan para viajar a la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático (COP21) en París, intentaré resumir en palabras y en el espacio más breve posible temas extremadamente complejos y cuya percepción y análisis es de hecho visto de manera distinta desde donde uno mira el problema - pero que al final nos afecta a todos como seres vivos.

Según escuché en los dos días de participación plena en la Mesa 18, todos los que participamos en ella compartimos una misma visión, misión y pasión: Defender a la vida - y hacerlo con amor y con la verdad.

Para todos nosotros “defender a nuestra Madre Tierra” y “proteger el medio ambiente” son sinónimos de defender a la vida por encima de la muerte, a la libertad por encima de la opresión y el respeto al Estado de Derecho, a la transparencia y a la democracia por encima del abuso de la ley, la centralización del poder y la corrupción.

Defender a la madre tierra significa defender un estilo de vida en la que todos los ciudadanos ganan su dinero mediante un trabajo digno, ético, justo y legitimo por encima de un estilo de vida en la cual narcotraficantes, criminales, corruptos y personas que destruyen vidas y ecosistemas pretenden legitimar una prosperidad falsa y degradante.
Defender a nuestra Madre Tierra es defender nuestra integridad territorial por encima del desmembramiento de nuestros territorios, parques y país. Es proteger y fortalecer nuestras raíces indígenas e identidad pluri- y multicultural por encima de  la perdida de nuestra identidad en una globalización materialista, consumista y amorfa.

Significa sobre todo defender – y consolidar de manera victoriosa - una visión del mundo enraizada en la vida, es decir, en la conciencia, la paz, la justicia, la verdad, el amor y el respeto por encima de otra basada en la inconsciencia, el conflicto, la injustica, la hipocresía y la mentira, el abuso, el odio y la total falta de respeto a personas, colectividades, instituciones, a la naturaleza y a la vida misma.


Por lo expuesto éste fin de semana, todos los presentes en la Mesa 18 quieren una Bolivia (y un mundo) en la cual todos los seres humanos ponemos por encima de cualquier otro interés egoísta el respeto y cuidado del aire que todos respiramos, del agua que todos bebemos, de la tierra fértil, los bosques, las plantas, los animales el clima y los demás elementos de la naturaleza de la cual dependemos directamente para sobrevivir y  vivir de manera sana y saludable. 

Con el progreso de la ciencia de un lado y el retorno a nuestros raíces indígenas y ancestrales por otra, los que queremos ver la realidad como es (y no como pretendemos imaginarla) vamos entendiendo que en el sentido más real, la “naturaleza”, la “pachamama” o la “madre tierra” no es un objeto extraño, externo y ajeno a nosotros - sino es más bien una extensión de nuestros propios cuerpos individuales y colectivos. Nos vamos dando cuenta que realmente somos seres vivos interconectados los unos con los otros y con la naturaleza que nos rodea.

Al entender esto, también vamos entendiendo que al destruir nuestros bosques, ríos, cuencas y al tratar de manera cruel e inconsciente a los arboles, plantas y animales que nos rodean, de verdad que nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Esta es nuestra verdadera consciencia y por lo tanto no podemos seguir viviendo en una mentira. Acá reside el poder de la Mesa 18: Se dicen las verdades como son, se aceptan una diversidad de perspectivas y se ejerce el respeto mutuo en pro del bien común.

De esta manera, si entendí bien, todos los que participamos en la Mesa 18 nos damos cuenta de que todos nosotros juntos – y absolutamente todos los ciudadanos de Bolivia y del mundo – tenemos una gran responsabilidad compartida: La de cuidar del clima, del aire, el agua, la tierra, las plantas y los animales que nos rodean porque si están enfermas, maltratadas y sufriendo (¡y lo están!), simplemente no podemos sobrevivir y mucho menos vivir de una manera sana o feliz.

Estamos ante una situación crítica que solamente puede ser superada sumando fuerzas y trabajando juntos desde una perspectiva enraizada en la verdad, el respeto y el amor.
Por este motivo, iré compartiendo ideas entre ahora y la COP21 que se celebra pronto en Paris,  que espero sean de utilidad para ambientalistas, activistas, indígenas, líderes y ciudadanos de Bolivia y en particular aquellos interesados en el liderazgo que vienen dando desde el 2010 y mucho antes los integrantes de la Mesa 18.

Espero que mis aportes sean vistos no como ataques o intentos de perjudicar ningún proceso sino más bien como aportes para luchar contra las hipocresías, mentiras, contradicciones y demás artimañas difundidas durante las dos CMPCC (2010, 2015) y en otros foros.

Para cerrar, escribo con el único afán de aportar un grano de arena más para que otros vean la realidad de lo que pasa en Bolivia y en el mundo de manera más objetiva y sobre todo para que se sumen a este espacio y plataforma – a estaAlianza por la Vida y la Libertadpara que podamos, juntos, volver a la cordura y dejar de lado tanta destrucción, miseria y muerte.

Esto lo hago como ciudadano independiente y libre, con amor y desde el amor, sin ningún otro interés que el deseo de aportar a una Bolivia viva, sana, digna y libre.
 
León Galindo Stenutz
Cochabamba, 12 de Octubre, 2015




[i][i] También va dirigido a todos los lideres, activistas y dirigentes indígenas de Bolivia en particular y en general a todos los miembros de los pueblos indígenas de la amazonia, los andes y del chaco en Sudamérica – en particular aquellos que viven dentro o cerca de áreas protegidas, parques nacionales, territorios indígenas y otros y aun con mayor especificidad, aquellas zonas de mayor biodiversidad y valor ecológico de Sudamérica, especialmente aquellas en la franja oriental de la Amazonía-Andina pasando por Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina.

También va dirigido a todas las personas en el planeta sinceramente interesados en la preservación del medio ambiente, la justicia social y en el posible aporte de Bolivia a un modelo de desarrollo verdaderamente holístico, ético, justo, sano y sostenible, en la cual pueda prevalecer la armonía entre el ser humano y el resto de la naturaleza (del cual somos parte) y entre seres humanos de todas las tendencias ideológicas, religiosas, políticas, de todas las clases sociales, nacionalidades, etnias, etc., superando toda barrera artificial que nos separa.

Por último, va dirigido a todos los ciudadanos bolivianos, americanos (del sur, centro y norte) y del planeta interesados en nuestras causas y que ya entienden (o quizás aun no entienden) que el trabajo de proteger la Amazonía y la biodiversidad en Sudamérica está íntimamente ligado al trabajo de preservar - y fortalecer - el avance y la consolidación del estado de derecho, de la democracia, la educación, la libertad, la justicia y el desarrollo autónomo y pleno de todos los habitantes y ciudadanos de la región en un ambiente de seguridad, paz, armonía, respeto, prosperidad, amor y bienestar.