Esta carta
va dirigida al público general en apoyo a los líderes indígenas presentes en la
Mesa 18 este pasado 10 y 11 de Octubre en Tiquipaya, Bolivia y como apoyo a los
pueblos indígenas de todo el país que están siendo avasallados en sus territorios,
como también en defensa de activistas, técnicos, profesionales, líderes de
movimientos en áreas urbanas y demás ciudadanos presentes en la Mesa 18 quienes
hacen grandes sacrificios personales en su lucha por proteger y preservar la
naturaleza, la vida y la libertad en Bolivia.
Va dirigido
a todos los pueblos indígenas y ciudadanos/as bolivianos/as y del mundo
interesados en aportar de manera concreta, consciente y sana a la defensa de la
preservación del medio ambiente, la justicia social y la construcción en y desde
Bolivia y Sudamérica a un modelo de desarrollo verdaderamente holístico, ético,
justo, sano y sostenible basado en el respeto a la ley, a la democracia, la
justicia, la paz y el orden social, a la naturaleza y a las personas y a las
colectividades, tanto humanos como demás seres sensibles.[i][i]
En las
próximas semanas, mientras muchos bolivianos sinceros y otros atosigados de
mentiras se preparan para viajar a la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático
(COP21) en París, intentaré resumir en palabras y en el espacio más breve
posible temas extremadamente complejos y cuya percepción y análisis es de hecho
visto de manera distinta desde donde uno mira el problema - pero que al final
nos afecta a todos como seres vivos.
Según escuché en los dos días de participación plena en la Mesa 18, todos los que participamos en ella compartimos una misma visión, misión y pasión: Defender a la vida - y hacerlo con amor y con la verdad.
Para todos nosotros “defender a nuestra Madre Tierra” y “proteger el medio ambiente” son sinónimos de defender a la vida por encima de la muerte, a la libertad por encima de la opresión y el respeto al Estado de Derecho, a la transparencia y a la democracia por encima del abuso de la ley, la centralización del poder y la corrupción.
Defender a la madre tierra significa defender un estilo de vida en la que todos los ciudadanos ganan su dinero mediante un trabajo digno, ético, justo y legitimo por encima de un estilo de vida en la cual narcotraficantes, criminales, corruptos y personas que destruyen vidas y ecosistemas pretenden legitimar una prosperidad falsa y degradante.
Según escuché en los dos días de participación plena en la Mesa 18, todos los que participamos en ella compartimos una misma visión, misión y pasión: Defender a la vida - y hacerlo con amor y con la verdad.
Para todos nosotros “defender a nuestra Madre Tierra” y “proteger el medio ambiente” son sinónimos de defender a la vida por encima de la muerte, a la libertad por encima de la opresión y el respeto al Estado de Derecho, a la transparencia y a la democracia por encima del abuso de la ley, la centralización del poder y la corrupción.
Defender a la madre tierra significa defender un estilo de vida en la que todos los ciudadanos ganan su dinero mediante un trabajo digno, ético, justo y legitimo por encima de un estilo de vida en la cual narcotraficantes, criminales, corruptos y personas que destruyen vidas y ecosistemas pretenden legitimar una prosperidad falsa y degradante.
Defender a
nuestra Madre Tierra es defender nuestra integridad territorial por encima del
desmembramiento de nuestros territorios, parques y país. Es proteger y
fortalecer nuestras raíces indígenas e identidad pluri- y multicultural por
encima de la perdida de nuestra
identidad en una globalización materialista, consumista y amorfa.
Significa sobre todo defender – y consolidar de manera victoriosa - una visión del mundo enraizada en la vida, es decir, en la conciencia, la paz, la justicia, la verdad, el amor y el respeto por encima de otra basada en la inconsciencia, el conflicto, la injustica, la hipocresía y la mentira, el abuso, el odio y la total falta de respeto a personas, colectividades, instituciones, a la naturaleza y a la vida misma.
Significa sobre todo defender – y consolidar de manera victoriosa - una visión del mundo enraizada en la vida, es decir, en la conciencia, la paz, la justicia, la verdad, el amor y el respeto por encima de otra basada en la inconsciencia, el conflicto, la injustica, la hipocresía y la mentira, el abuso, el odio y la total falta de respeto a personas, colectividades, instituciones, a la naturaleza y a la vida misma.
…
Por lo expuesto éste fin de semana, todos los presentes en la Mesa 18 quieren una Bolivia (y un mundo) en la cual todos los seres humanos ponemos por encima de cualquier otro interés egoísta el respeto y cuidado del aire que todos respiramos, del agua que todos bebemos, de la tierra fértil, los bosques, las plantas, los animales el clima y los demás elementos de la naturaleza de la cual dependemos directamente para sobrevivir y vivir de manera sana y saludable.
Con el progreso de la ciencia de un lado y el retorno a nuestros raíces indígenas y ancestrales por otra, los que queremos ver la realidad como es (y no como pretendemos imaginarla) vamos entendiendo que en el sentido más real, la “naturaleza”, la “pachamama” o la “madre tierra” no es un objeto extraño, externo y ajeno a nosotros - sino es más bien una extensión de nuestros propios cuerpos individuales y colectivos. Nos vamos dando cuenta que realmente somos seres vivos interconectados los unos con los otros y con la naturaleza que nos rodea.
Al entender esto, también vamos entendiendo que al destruir nuestros bosques, ríos, cuencas y al tratar de manera cruel e inconsciente a los arboles, plantas y animales que nos rodean, de verdad que nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Esta es nuestra verdadera consciencia y por lo tanto no podemos seguir viviendo en una mentira. Acá reside el poder de la Mesa 18: Se dicen las verdades como son, se aceptan una diversidad de perspectivas y se ejerce el respeto mutuo en pro del bien común.
De esta manera, si entendí bien, todos los que participamos en la Mesa 18 nos damos cuenta de que todos nosotros juntos – y absolutamente todos los ciudadanos de Bolivia y del mundo – tenemos una gran responsabilidad compartida: La de cuidar del clima, del aire, el agua, la tierra, las plantas y los animales que nos rodean porque si están enfermas, maltratadas y sufriendo (¡y lo están!), simplemente no podemos sobrevivir y mucho menos vivir de una manera sana o feliz.
Estamos ante una situación crítica que solamente puede ser superada sumando fuerzas y trabajando juntos desde una perspectiva enraizada en la verdad, el respeto y el amor.
Por lo expuesto éste fin de semana, todos los presentes en la Mesa 18 quieren una Bolivia (y un mundo) en la cual todos los seres humanos ponemos por encima de cualquier otro interés egoísta el respeto y cuidado del aire que todos respiramos, del agua que todos bebemos, de la tierra fértil, los bosques, las plantas, los animales el clima y los demás elementos de la naturaleza de la cual dependemos directamente para sobrevivir y vivir de manera sana y saludable.
Con el progreso de la ciencia de un lado y el retorno a nuestros raíces indígenas y ancestrales por otra, los que queremos ver la realidad como es (y no como pretendemos imaginarla) vamos entendiendo que en el sentido más real, la “naturaleza”, la “pachamama” o la “madre tierra” no es un objeto extraño, externo y ajeno a nosotros - sino es más bien una extensión de nuestros propios cuerpos individuales y colectivos. Nos vamos dando cuenta que realmente somos seres vivos interconectados los unos con los otros y con la naturaleza que nos rodea.
Al entender esto, también vamos entendiendo que al destruir nuestros bosques, ríos, cuencas y al tratar de manera cruel e inconsciente a los arboles, plantas y animales que nos rodean, de verdad que nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Esta es nuestra verdadera consciencia y por lo tanto no podemos seguir viviendo en una mentira. Acá reside el poder de la Mesa 18: Se dicen las verdades como son, se aceptan una diversidad de perspectivas y se ejerce el respeto mutuo en pro del bien común.
De esta manera, si entendí bien, todos los que participamos en la Mesa 18 nos damos cuenta de que todos nosotros juntos – y absolutamente todos los ciudadanos de Bolivia y del mundo – tenemos una gran responsabilidad compartida: La de cuidar del clima, del aire, el agua, la tierra, las plantas y los animales que nos rodean porque si están enfermas, maltratadas y sufriendo (¡y lo están!), simplemente no podemos sobrevivir y mucho menos vivir de una manera sana o feliz.
Estamos ante una situación crítica que solamente puede ser superada sumando fuerzas y trabajando juntos desde una perspectiva enraizada en la verdad, el respeto y el amor.
Por este
motivo, iré compartiendo ideas entre ahora y la COP21 que se celebra pronto en
Paris, que espero sean de utilidad para
ambientalistas, activistas, indígenas, líderes y ciudadanos de Bolivia y en
particular aquellos interesados en el liderazgo que vienen dando desde el 2010
y mucho antes los integrantes de la Mesa 18.
Espero que mis aportes sean vistos no como ataques o intentos de perjudicar ningún proceso sino más bien como aportes para luchar contra las hipocresías, mentiras, contradicciones y demás artimañas difundidas durante las dos CMPCC (2010, 2015) y en otros foros.
Para cerrar, escribo con el único afán de aportar un grano de arena más para que otros vean la realidad de lo que pasa en Bolivia y en el mundo de manera más objetiva y sobre todo para que se sumen a este espacio y plataforma – a esta “Alianza por la Vida y la Libertad” para que podamos, juntos, volver a la cordura y dejar de lado tanta destrucción, miseria y muerte.
Esto lo hago como ciudadano independiente y libre, con amor y desde el amor, sin ningún otro interés que el deseo de aportar a una Bolivia viva, sana, digna y libre.
León Galindo Stenutz
Cochabamba, 12 de Octubre, 2015
Espero que mis aportes sean vistos no como ataques o intentos de perjudicar ningún proceso sino más bien como aportes para luchar contra las hipocresías, mentiras, contradicciones y demás artimañas difundidas durante las dos CMPCC (2010, 2015) y en otros foros.
Para cerrar, escribo con el único afán de aportar un grano de arena más para que otros vean la realidad de lo que pasa en Bolivia y en el mundo de manera más objetiva y sobre todo para que se sumen a este espacio y plataforma – a esta “Alianza por la Vida y la Libertad” para que podamos, juntos, volver a la cordura y dejar de lado tanta destrucción, miseria y muerte.
Esto lo hago como ciudadano independiente y libre, con amor y desde el amor, sin ningún otro interés que el deseo de aportar a una Bolivia viva, sana, digna y libre.
León Galindo Stenutz
Cochabamba, 12 de Octubre, 2015
[i][i] También va dirigido a todos los lideres,
activistas y dirigentes indígenas de Bolivia en particular y en general a todos
los miembros de los pueblos indígenas de la amazonia, los andes y del chaco en
Sudamérica – en particular aquellos que viven dentro o cerca de áreas
protegidas, parques nacionales, territorios indígenas y otros y aun con mayor
especificidad, aquellas zonas de mayor biodiversidad y valor ecológico de
Sudamérica, especialmente aquellas en la franja oriental de la Amazonía-Andina
pasando por Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina.
También va dirigido a todas las personas en el planeta
sinceramente interesados en la preservación del medio ambiente, la justicia
social y en el posible aporte de Bolivia a un modelo de desarrollo
verdaderamente holístico, ético, justo, sano y sostenible, en la cual pueda
prevalecer la armonía entre el ser humano y el resto de la naturaleza (del cual
somos parte) y entre seres humanos de todas las tendencias ideológicas,
religiosas, políticas, de todas las clases sociales, nacionalidades, etnias,
etc., superando toda barrera artificial que nos separa.
Por último, va dirigido a todos los ciudadanos
bolivianos, americanos (del sur, centro y norte) y del planeta interesados en
nuestras causas y que ya entienden (o quizás aun no entienden) que el trabajo
de proteger la Amazonía y la biodiversidad en Sudamérica está íntimamente
ligado al trabajo de preservar - y fortalecer - el avance y la consolidación
del estado de derecho, de la democracia, la educación, la libertad, la justicia
y el desarrollo autónomo y pleno de todos los habitantes y ciudadanos de la región
en un ambiente de seguridad, paz, armonía, respeto, prosperidad, amor y
bienestar.
Inventamos el reemplazo a los combustibles fósiles.
ResponderEliminarTenemos el aval científico de una prestigiosa Universidad en Colombia.
Produce electricidad limpia y renovable a US$ 3 MWh en el sitio de consumo. Es un negocio altamente rentable.
Buscamos a quien regalarle las patentes internacionales. martinjaramilloperez@gmail.com
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